Pacientes /

¿Sabes interpretar las etiquetas de los alimentos?

Por

Algo tan sencillo como hacer la compra se puede complicar hasta el extremo si tenemos que atender al etiquetado de todos los alimentos. Y es que lejos de si contienen o no la información necesaria para el consumidor, lo cierto es que la mayoría son bastante complicadas de entender. En torno al Día Europeo de la Obesidad, vamos a revisar cómo deberíamos leer las etiquetas de los alimentos procesados.

como interpretar el etiquetado de los alimentos

Para ponernos en contexto, el 65% de los consumidores dice leer las etiquetas de los alimentos siempre y un 25% lo hace en función del producto, según un estudio de Consumolab. Este mismo informe revela que la mayoría de las etiquetas de los productos no son entendibles de forma sencilla. Las más claras, para el 28% de los preguntados, son las de los productos lácteos; seguidas por las de los zumos y las mermeladas (18%). En el lado opuesto se encuentran las bebidas refrescantes cuya información resulta complicada para el 23%, así como de los productos dietéticos para el 20% (ver cuadro del final).

Información en las etiquetas de los alimentos

Dejando un poco de lado las percepciones y centrándonos en el etiquetado, según el Reglamento 1169/2011 del Parlamento Europeo, sobre el que se rige la información alimentaria facilitada al consumidor, las etiquetas deben contener información útil, legible y comprensible, para que el consumidor pueda tomar decisiones consecuentes y responsables sobre su alimentación.

La información que, según esta norma, están obligados a contener las etiquetas de todos los productos de forma clara es: la lista de ingredientes de mayor a menor peso, incluidas las sustancias que se utilicen en su fabricación y se mantengan en el producto final; además de los valores nutricionales del alimento: valor energético y cantidades de grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal.

Además, se debe especificar la denominación exacta de lo que es, información sobre el fabricante y la procedencia de los productos, la cantidad neta que contiene y la fecha de duración y caducidad.

¿Sabemos lo que comemos?

Lo cierto es que, aunque las etiquetas contengan la información obligatoria, su interpretación resulta confusa. Para arrojar un poco de luz, resumimos los 5 puntos clave para interpretar de forma correcta una etiqueta que apunta Jordi Sabaté en este artículo en El Diario:

  • Azúcar: Tener en cuenta la cantidad que lleva el producto, y no sólo la que figura como azúcar, sino la que se esconde detrás de otros nombres, que favorece la diabetes y la obesidad. Como referencia se debe, al menos, comparar con la de productos similares.
  • Grasas saturadas: Prestar especial atención a la presencia del aceite de palma que contienen la mayoría de los productos procesados y que pueden concentrar hasta casi el 50% de grasas saturadas.
  • Sal: No hay que olvidarse de revisar el contenido en sal. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo máximo diario de sal para evitar problemas cardiovasculares está entre 4,5 y 6 gramos.
  • Fibra vegetal: Otro componente en el que debemos fijarnos en el etiquetado de los alimentos es en que los valores de fibra vegetal sean altos, por encima del 3%.
  • Proteínas: En el caso de las proteínas también debe ser un valor alto sobretodo en los productos derivados de la carne, si no es así podemos sospechar que la presencia de carne en el producto es mínima.

Aunque la industria alimentaria cumple con la normativa de informar, suele disfrazar la realidad de los productos con un diseño atractivo que hace que nos olvidemos de lo que dice su etiqueta, tal como lo explica Mikel Iturriaga en este vídeo de El Comidista. ¿Conclusión? leerse bien el etiquetado, aprender a entenderlo y procurar consumir más productos frescos que industriales.

Encuesta: qué piensa el consumidor del etiquetado de alimentos

Nos interesa tu opinión. ¿Quieres escribir el primer comentario?

avatar
500