Entrevista a Belén Benito, miembro de RedGDPS

Cómo se relacionan los pacientes utilizando las redes sociales

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La tecnología ha cambiado la forma de comunicarnos como sociedad. Centrándonos en esa comunicación en el ámbito de la salud, cuando somos pacientes, también utilizamos esa tecnología para relacionarnos y comunicarnos. Si bien la tecnología nos permite estar informados en todo momento y sobre casi todos los temas relativos a la salud, también ha propiciado el fenómeno de la infoxicación o sobre carga informativa, y el de las fake news o noticias falsas.

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Cuando buscamos temas sobre salud, es esencial tener claro que la información que estamos manejando es seria, rigurosa y está avalada por profesionales y/o entidades sanitarias. Sin embargo, nos encontramos en un terreno en el que es muy fácil que quien consume esa información, es decir, el paciente, esté dispuesto a tomar por bueno todo lo que encuentra en relación a una enfermedad.

Una información que es difundida de forma masiva a través de las redes sociales, unas herramientas que, curiosamente, se han convertido en una de las principales vías de comunicación entre los pacientes.

Para hablar de todos estos temas y tener una visión un poco más amplia, en Apoya tu Salud hemos hablado con Belén Benito, médico de familia, miembro de la Fundación Red de Grupo de Estudio en Diabetes (RedGDPS) y miembro del Grupo de Diabetes 2.0 de la Sociedad Española de Diabetes (SED).

Pregunta.- La tecnología ha revolucionado nuestra comunicación ¿Cómo ha afectado esto al manejo de la salud?

Belén Benito.- Lo ha cambiado todo de forma radical. De hecho, no se entiende la Medicina sin las tecnologías a través de internet. Los profesionales tienen la información al instante, se pueden comunicar entre ellos, y con los pacientes, se comparte la información… Estamos en plena revolución tecnológica. Hoy en día se puede operar a distancia, por ejemplo, o hacer telemedicina con pacientes que se encuentran lejos del centro de salud.

P.- ¿Ayuda internet a mejorar la gestión de las enfermedades?

BB.- Hoy en día la información sobre salud está a un “clic” de cualquier persona, antes era patrimonio de los profesionales de la salud y ahora está al alcance de cualquier persona interesada. Además, internet ha impulsado el empoderamiento del paciente, eso es algo indudable. Si alguien tiene interés en su salud o un problema médico, internet puede resultar de gran ayuda.

P.- Pero existe demasiada información sobre salud, mucha sin ningún rigor, ¿cómo se puede educar al paciente para que encuentre información fiable?

BB.- El problema de internet es que hay millones de personas usándolo, y no tenemos buenos filtros.  Cualquiera puede volcar información no refutada, y que la lean y se la crean millones de personas. Quizás se deberían dar pautas, incluso desde la escuela, de cómo buscar en sitios fiables los temas de salud.

P.- ¿Qué opinión le merece Dr. Google y del autodiagnóstico por esta vía?

BB.- Actualmente, es imprescindible para la mayoría de las búsquedas, pero hay que saber afinar. En Google hay trucos que muchos no usan o no saben que existen para que los resultados sean más precisos.

En cuanto al autodiagnóstico puede llevar a errores y ansiedades innecesarias. Siempre tendemos a ver lo malo. Yo he tenido bastantes experiencias de pacientes que han venido angustiados por un autodiagnóstico incorrecto. Mi consejo es que se debe consultar siempre a los profesionales de la salud.

P.- ¿Internet ha cambiado la relación médico-paciente?

BB.- Las relaciones han cambiado en todos los ámbitos, y en Medicina no es una excepción. Antes era una relación paternalista donde el médico tenía toda la información y el paciente era el receptor de la misma. Hoy en parte es así también, pero el paciente está informado y formado, y viene a las consultas con “deberes” hechos de casa. Es un paciente activo.

P.- Las plataformas colaborativas como Apoya tu Salud ¿pueden ayudar a mejorar esa relación?

BB.- Siempre que estén avalada por sociedades o instituciones neutras, con una garantía de calidad, pueden ayudar mucho en el conocimiento y entendimiento de multitud de procesos. Todos a una siempre es mejor.

P.- ¿En qué medida la tecnología ha contribuido al empoderamiento del paciente, su autonomía, autocuidado…?

BB.- Antes no era fácil conseguir la información, ahora contamos con escuelas de pacientes, asociaciones también de pacientes donde el conocimiento fluye y las personas pueden aprender a manejar mejor sus problemas médicos sin la necesidad de contactar constantemente con los profesionales sanitarios. Algunas aplicaciones son como tener un “médico” a tu disposición, a modo de guía.

P.- ¿Está el paciente capacitado para el manejo de esta tecnología?

BB.-¿Qué es la capacitación digital? Es complejo definirlo de entrada y no todo el mundo la tiene. En general, los más jóvenes son nativos digitales, han nacido con el smartphone en la mano y son los candidatos ideales. Un estudio del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI) dice que los más preparados son estudiantes, universitarios y con recursos económicos elevados. Pero hay sorpresas, entre la gente más mayor hay un gran número de usuarios bien capacitados.

P.- ¿Qué hay de la capacitación del médico, con herramientas que le permitan mejorar la gestión de sus pacientes y de sus datos?

BB.- Hay de todo. Pero siempre que se facilite la gestión y los datos, los médicos lo verán positivo. Por ejemplo, sin levantarse de la silla de la consulta se puede acceder a múltiples datos de salud que antes requerían muchos trámites.

Sobre las apps de salud, hay unas 400.000 pero sólo se usan un pequeño porcentaje. Deberíamos preguntarnos ¿en qué fallan las apps de salud? Personalmente, creo que muchas ofrecen servicios similares, se repiten. Y, por otro lado, no se pueden conectar – por temas de confidencialidad- con la historia clínica del paciente, lo que podría ayudar mucho a comprender a fondo muchos aspectos de los pacientes. De hecho, no tenemos muy claro adónde van los datos médicos que recogen las apps.

P.- ¿En qué se debe fijar un paciente para elegir una app fiable y adecuada que le ayude a controlar su enfermedad?

BB.- A la hora de prescribir una app es necesario individualizar, teniendo en cuenta las características y necesidades de cada paciente. Es aconsejable disponer de un listado de apps seguras y recomendables, si es posible con distintivo de calidad, procedencia segura, de hospitales, sociedades o universidades avaladas. Alertar sobre posibles perjuicios, como que nos pidan datos personales (aunque la mayoría ingresan estos datos porque sino no es posible darse de alta, pero no se sabe bien dónde se guardan esos datos y cómo se gestionan

P.- ¿Qué dispositivos son más útiles para los pacientes?

BB.- El móvil es el dispositivo más utilizado en España para acceder a internet, es usado ya por el 97% de los  españoles; el 76% de la población dispone de ordenador; y el 69% hace uso de él. Por tanto, las aplicaciones que se llevan encima ayudan mucho a modo de “entrenador” o coach personal. Son motivadoras, no se cansan de recordarnos lo qué tenemos que hacer a diario… Y eso es positivo para el manejo de una enfermedad.

P.- ¿Es bueno que los médicos recomienden recursos tecnológicos y no médicos en el manejo de la enfermedad?

BB.- La digitalización de la gestión de las patologías crónicas puede aportar multitud de beneficios de salud. Hay que orientar en su uso, motivar y evaluar el uso de la tecnología. Conocer algunos recursos que nos ayudan mucho, a pacientes y médicos. Se puede prescribir o recomendar, sin olvidar anotar en la historia clínica el recurso recomendado y anotar los progresos mientras no haya apps interconectadas con la historia digital del paciente.

P.- Respecto de las RRSS, ¿cómo han contribuido a mejorar la vida de los pacientes? ¿Qué riesgos plantean?

BB.- Antes los pacientes de una patología se podían sentir solos o aislados. Las redes sociales ayudan a compartir experiencias, y conocer todas las posibilidades. El problema surge con la “información tóxica” que es difícil de gestionar, por eso es mejor acudir a grupos cerrados de Facebook, por ejemplo, donde hay moderadores y donde los datos que se aporten tengan seguridad.

P.- El paciente es el sujeto que recibe la información ¿hasta qué punto somos conscientes y responsables de nuestra salud?

BB.- La salud es una responsabilidad personal pero también global. A veces queremos milagros y por eso la gente “cae” en determinados bulos. La información hay que mimarla. No todo vale.

Escrito por el equipo de redactores especializados en el ámbito sanitario y con amplia experiencia en contenidos sobre salud y revisados por responsables de las seis entidades que configuran Apoya Tu Salud: Mylan, la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria, la Sociedad Española de Farmacia Rural, la Federación Española de Diabetes y la Asociación de Cáncer de Páncreas.

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