Farmacias /

Pros y contras de las subastas de medicamentos

Por

En España la prestación farmacéutica es universal y cubre de modo igualitario a todos los ciudadanos, al menos así se recoge en la Ley General de Sanidad, donde se especifica que “el acceso y las prestaciones sanitarias se realizarán en condiciones de igualdad efectiva”. Para ello existe un completo sistema de autorización y fijación de precios de los medicamentos establecido por ley a nivel nacional. En este escenario, la Junta de Andalucía puso en marcha, en 2011, una medida –conocida como las subastas andaluzas de medicamentos– por la que adjudica por convocatoria pública el suministro en exclusiva de medicinas. Una fórmula pensada para ahorrar y mejorar la eficacia del gasto que cuenta con sus defensores y sus detractores, por lo que vamos a desgranar en qué consiste y cómo afecta a pacientes y farmacéuticos para tener una idea más certera.

Subastas de medicamentos en Andalucía

Qué es y cómo se desarrollan las subastas

En nuestro país, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) es la encargada de autorizar los medicamentos que se pueden vender en las farmacias. Por otro lado, el médico está obligado a prescribir por principio activo, salvo continuidad de tratamiento en enfermos crónicos, prescripción de medicamentos no incluidos en el Sistema de Precios de Referencia o prescripción de medicamentos no sustituibles; y corresponde al farmacéutico dispensar el más barato de los que disponga o el que mejor se adecúe al paciente.

La subasta andaluza es un mecanismo de selección de compra de medicamentos que realiza arbitrariamente el Servicio Andaluz de Salud (SAS) atendiendo a criterios exclusivamente económicos. De este modo, cuando se receta a través del sistema sanitario público una medicina por principio activo, es decir, sin indicar la marca, es el SAS quien determina qué medicamento debe dispensar el farmacéutico.

La selección de las medicinas se realiza a través de un concurso abierto al que pueden presentarse todos los laboratorios que quieran hacer sus ofertas. El objetivo del Gobierno andaluz es poder comprar a gran escala aquellos medicamentos que suelen ser más prescritos en la red sanitaria pública, y los que generan más gasto,  con el fin de conseguir el mejor precio.

La manera en la que está articulado es que el laboratorio elegido vende las medicinas a las farmacias al mismo precio que en el resto de España, y abona mensualmente al erario autonómico una cantidad cerrada. A cambio consiguen ‘exclusividad’ durante dos años para vender sus medicamentos en Andalucía. La compañía farmacéutica que mayor cantidad ofrezca es la que se lleva la concesión.

Vamos por la sexta subasta

La primera subasta se puso en marcha en 2011 a partir de la aprobación de un Decreto-Ley de Medidas Urgentes en Farmacia. Esta primera selección afectó a los tres grupos de medicinas más consumidas: protectores gástricos, estatinas para el colesterol y antiagregantes plaquetarios. Las demás han sido mucho más amplias.

En diciembre de 2014, el SAS lanzó su sexta subasta de medicamentos a dispensar en las oficinas de farmacia. En esta convocatoria concurren un total de 243 principios activos de 138 subgrupos farmacoterapéuticos. Entre ellos destacan, por ser más recetados, los analgésicos, antihipertensivos, ansiolíticos, antidiabéticos orales, antiinflamatorios, antihistamínicos, antiulcerosos, antiagregantes plaquetarios, tratamientos para el colesterol y preparados para el vértigo.

El ahorro que generan

Con la última subasta, la Junta de Andalucía sostenía que se iba a producir un ahorro de 200 millones de euros anuales, aunque las cifras reales manejadas posteriormente han sido más moderadas.

Según datos ofrecidos por la Administración regional, en los tres subgrupos de medicamentos que salieron en la primera subasta la Junta gastaba 235,5 millones de euros cada año. Con la medida implementada, se generó un ahorro de 44 millones. En lo que se refiere a la última subasta aprobada a primeros de año, se han seleccionado 17 laboratorios que facturarán 325 millones de euros y se prevé un ahorro de más de 147 millones.

Los ambulatorios andaluces prescriben 166 millones de recetas al año, de las que 75 millones son por principio activo y se refieren a medicamentos elegidos en la subasta, por lo que la mitad de los fármacos prescritos generan ahorro para las arcas regionales. Sin embargo, el subdirector general de Calidad de Medicamentos y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad, Carlos Lens, duda de que las subastas generen ahorro “en sentido estricto”, sino que producen “ingresos extras por la rebaja de precios”.

Enfrentamiento de administraciones

Lo cierto es que esta medida no ha estado exenta de polémica desde su implantación en 2012, y ha supuesto un continuo enfrentamiento entre la Administración central y la andaluza que ha obligado a parar dos veces el proceso debido a los tres recursos presentados por el Abogado del Estado ante el Tribunal Constitucional. Por un lado, el Gobierno central asegura que contraviene la normativa básica estatal y fomenta “la creación de monopolios de ofertas regionales”.

Por otro, denuncia que esta medida atenta contra el principio de equidad que debe haber en el Sistema Nacional de Salud (SNS), e impide a los pacientes andaluces acceder a determinados medicamentos que sí están disponibles en el resto de España, lo que puede incidir en su salud. El SAS se defiende alegando que los genéricos han demostrado tener una eficacia similar a los de marca, y además los médicos pueden seguir recetando el medicamento que consideren que necesita cada paciente.

Desabastecimiento

Un problema más relevante que apuntan desde el Ministerio de Sanidad se refiere al riesgo de desabastecimiento que pueden provocar las subastas, un asunto denunciado sistemáticamente por la Confederación Empresarial de Oficinas de Farmacia de Andalucía (Ceofa).

Según sus datos, a los seis meses de la primera subasta, los laboratorios adjudicatarios solo eran capaces de asegurar el 46 por ciento de las necesidades; en la segunda, solo el 35 por ciento de las medicinas solicitadas; y los de la tercera, el 65 por ciento. Esta escasez se produciría cuando uno de los laboratorios adjudicatarios tiene problemas de suministro o se retira del proceso, y el resto no puede cubrirlo a tiempo, lo que se traduce en faltas continuadas en las farmacias.

En esta misma línea, acaba de conocerse un informe elaborado a instancias de la patronal alemana de genéricos (ProGenerika) donde se analizan las causas de los desabastecimientos de medicamentos comparando la situación en 8 países diferentes. El estudio concluye que existe una correspondencia entre las faltas de medicinas con las políticas de bajos precios. En concreto, en el caso de Alemania y Holanda, donde tienen un sistema de subastas similar al andaluz, el informe relaciona la escasez de fármacos con esta medida economista. Un desabastecimiento provocado al reducir, en ocasiones, el suministro de medicamentos a uno o dos laboratorios, por ejemplo.

Repercusiones en la adherencia al tratamiento

Esta situación reporta un problema añadido para el paciente, en especial para el crónico, acostumbrado a su medicamento habitual (color, tamaño…), ya que el farmacéutico se ve obligado a sustituir ese medicamento por los aprobados en la subasta. Esta sustitución pone en peligro la adherencia al tratamiento de muchos pacientes, fundamental para salvaguardar su salud. Cabe recordar que según los datos de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), se calcula que, en España, la falta de adherencia provoca al año unas 18.400 muertes prematuras y un coste añadido de 11.250 millones de euros.

Lo que dicen las patronales

Por su parte, las patronales de los laboratorios farmacéuticos, tanto la que agrupa a las compañías de medicamentos innovadores, Farmaindustria, así como la que congrega a los fabricantes de genéricos, Aeseg, se han manifestado en contra de las subastas. Ambas entidades consideran que invaden las competencias del Estado y que marginan a la industria innovadora. La que aglutina a la distribución farmacéutica, Fedifar, considera que esta fórmula pone en riesgo el adecuado abastecimiento del mercado y limita la equidad de los andaluces en el acceso a los medicamentos.

Después de conocer los pros y los contras ¿tú qué opinas de las subastas de medicamentos en Andalucía?

Hay 9 comentarios. Ahora nos interesa tu opinión.

avatar
500
Fernando Diez
Fernando Diez

Me inclino a favor de la subasta , aunque sí es importante que la Junta de Andalucía compruebe periodicamente la cantidad de los principios activos de cada marca, ya que muchos laboratorios podrían tener la tentación de rebajar la cantidad para así rebajar sus costes. Por lo demás, a mi me da igual que la cajita sea roja o verde, y no me trago eso de los 18.400 muertos por desconfiar del medicamento.
Quiero comentar tb que es lógico que los boticarios estén en contra, pues ganan menos.

Germán Giménez Vega
Germán Giménez Vega

Que esl SAS diga que los genéricos han demostrado tener una eficacia similar…¿en dónde hicieron esa encuesta? No conozco médico ni paciente que afirme eso. Y yo tengo comrpbación directa de la falacia de dicho argumento. Vamos, de risa…

Juan Carlos
Juan Carlos

Creo que interfiere en la libertad de los pacientes. ¿Porque no Subastan los medicamentos de marcas? Alguien estará haciendo su Agosto sin duda

trackback
Es prioritario garantizar la viabilidad de las farmacias rurales - Apoyatufarmacia

[…] autonomías en implantar el Real Decreto que Aguilar tacha de insuficiente, existe un sistema de subasta de medicamentos por la que adjudica por convocatoria pública el suministro en exclusiva de […]

Victor
Victor

Dejémoslo en un modelo discutible desde el punto de vista de la calidad asistencial, de la equidad, de la legalidad y de la coste-eficacia