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Por qué ya no figura el precio en la caja de los medicamentos

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En España, los medicamentos históricamente tenían su precio impreso en el envase. Sin embargo, desde hace unos años, las cajas de las medicinas ya no incluyen ese dato, y dentro de unos meses tampoco llevarán el reconocible cupón precinto. Son circunstancias que pueden llevar a la desconfianza de los pacientes cuando acuden a sus farmacias. Hoy explicamos por qué las cajas de los fármacos ya no informan de su coste.

Precio en la caja del medicamento

Para entender la respuesta es importante saber que, en nuestro país, corresponde al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad establecer el precio de los medicamentos de prescripción médica en función de diversas variables que contemplan su efectividad clínica mediante informes sobre utilidad terapéutica, elaborados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) con la colaboración de expertos independientes.

En cualquier caso, ese precio puede cambiar de un mes a otro e, incluso, el propio fármaco puede cambiar de estatus y pasar de ser financiado por la Seguridad Social a ser de venta libre o OTC (Over The Counter); es decir, que no requiere de receta médica para ser adquirido en la oficina de farmacia.

En esos supuestos, los laboratorios farmacéuticos, responsables de poner esos medicamentos a disposición de los pacientes, pueden solicitar un cambio de precio que debe valorar la Administración central.

La farmacia debe emitir recibo con el precio

Con estas premisas, en el Real Decreto 1/2015 por el que se refunde el texto de la Ley 29/2006 de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios se modificaba la obligatoriedad de que las empresas fabricantes tuvieran que incluir el precio de los fármacos en su envase. De este modo, en el artículo 15 de la mencionada normativa, se especifica que “en el etiquetado figurarán los datos del medicamento, como la denominación del principio activo, del titular de autorización, vía de administración, cantidad contenida, número de lote de fabricación, fecha de caducidad, precauciones de conservación, condiciones de dispensación y demás datos que reglamentariamente se determinen”.

También se contempla la obligatoriedad de incluir los datos codificados del Código Nacional del Medicamento, el lote y unidad específica –a fin de poder identificar de forma individualizada cada caja por medios mecánicos, electrónicos e informáticos–.

En lo que respecta al precio, el mismo artículo 15 establece que serán las oficinas de farmacia las encargadas de “emitir un recibo en el que se haga constar el nombre del medicamento, su precio de venta al público y la aportación que hace el paciente”. En el caso de los medicamentos OTC que no necesitan receta, “el recibo hará constar, además, el descuento que, en su caso, se hubiese efectuado”.

El mismo precio en toda España

Es importante tener presente que esta normativa también recoge que el precio de los medicamentos de financiación pública dispensados mediante receta médica oficial del Sistema Nacional de Salud, “no podrán ser objeto de modificación o bonificación, salvo en el caso de que la misma consista en un descuento porcentual o lineal” que, además será aplicable en todas las farmacias de cualquier región española. Asimismo, en el caso de que el precio de un medicamento financiado se modifique, éste tendrá el mismo efecto y en la misma fecha en todo el territorio nacional, tal como reza el artículo 91 del Real Decreto.

Aún así, hay medicamentos de prescripción que tienen diferente precio en función de la farmacia en la que lo compremos. Esto puede deberse a que el Ministerio de Sanidad, a la hora de fijar el precio de los medicamentos, establece un precio industrial autorizado que tiene carácter de máximo, pero también establece unos márgenes para los distribuidores mayoristas y para la farmacia comunitaria. En función de esos márgenes, nuestra medicina puede ser más o menos cara de una farmacia a otra.

En definitiva, los envases de los medicamentos, con sus siglas y símbolos, son una fuente de información del medicamento aunque debes saber que lo que no incluye es su precio.

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