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Tribuna

¿Por qué es necesaria la existencia de las farmacias rurales?

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Las Administraciones son las encargadas de realizar una adecuada planificación de los servicios públicos en base al objetivo de garantizar en todo el territorio del Estado “...un acceso suficiente y permanente a una gama equilibrada de prestaciones de calidad y, por otra parte, a la voluntad de lograr un control de los gastos y de evitar, en la medida de lo posible, todo derroche de medios financieros, técnicos y humanos”.

Francisco Javier Guerrero
Francisco Javier Guerrero
Presidente de SEFAR

Éste es el motivo que justifica la planificación según Poiares Maduro, algo que suscribo en su integridad porque responde al derecho básico y fundamental del ciudadano, sea o no paciente, de disponer de servicios públicos accesibles con independencia de su lugar de residencia.

La farmacia rural surge cuando lo hace el Modelo vigente en España, es decir, cuando se limita el libre establecimiento para evitar la concentración de farmacias en zonas urbanas, generalmente rentables, y su único objetivo responde a la salvaguarda del interés general.

En el medio rural escasean los servicios, y la farmacia suele ser el establecimiento sanitario con mayor presencia en estas localidades, en particular en las pequeñas. Resultan, pues, esenciales, no sólo para el Modelo de farmacia, sino para el conjunto de la oferta asistencial de estas poblaciones, pero a pesar de esta importancia, su situación se ve afectada por un estado de olvido y abandono que la ha conducido a la situación en la que se encuentra: en la ruina económica y en unas condiciones profesionales, personales y familiares paupérrimas.

Es una obligación de las Administraciones plantear iniciativas que conduzcan a ajustar el gasto, pero también lo es conocer el sector y evaluar el estado de la red asistencial que ha deseado configurar, y que está obligada a garantizar, no sólo con palabras, sino también con hechos.

De esta forma, llevamos años reduciendo el gasto mediante la aplicación de medidas lineales, lo que refleja un desconocimiento de la heterogeneidad del sector. Ante esta falta de proporcionalidad y la ausencia de evaluación del efecto de las medidas, la consecuencia esperada es la situación de indigencia en la que viven muchos profesionales, la devaluación de un servicio que sobrevive gracias al esfuerzo de estos, y un goteo de cierres (31 en 2013, 22 en municipios que no son capital de provincia) que está dejando a muchas poblaciones sin una adecuada asistencia.

Sería imprescindible realizar una evaluación sectorizada del conjunto de la red y tomar conciencia todos: Administración, Población y Profesión, de la necesidad de establecer medidas que conduzcan a su viabilidad y dignificación profesional, medidas que inevitablemente deberían profundizar en su especificidad y diferenciación de un sistema retributivo generalista que penaliza la estratégica distribución de estos establecimientos ó en su defecto, en la aplicación de mecanismos correctores que de forma efectiva conduzcan a mitigar el déficit natural de ingresos que hace inviable la continuidad del servicio.

La farmacia rural es consecuencia del Modelo y la esencia de su universalidad. Ponerla en riesgo es ir hacia otro Modelo, con todas las consecuencias, tanto asistenciales como económicas.

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Alberto García
Alberto García

No se puede decir mas claro.

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Carteras de Servicios para la farmacia rural - Apoyatufarmacia

[…] en la salud de la población entre otras cosas porque, en muchas ocasiones, son los únicos profesionales sanitarios accesibles en las poblaciones más alejadas. Desafortunadamente, la actual coyuntura económica ha puesto en […]