La pandemia ha disparado los bulos en salud. Cómo combatirlos

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El II Estudio de Bulos en Salud, elaborado por Salud sin Bulos y Doctoralia, concluye que el 62% de los profesionales sanitarios ha detectado un incremento de los bulos sobre salud que circulan entre los pacientes. La pandemia ha sido una de las causas que ha propiciado este aumento de bulos, ya que ha sido la causa de la tormenta perfecta para llegar a más gente. Ante esto, los profesionales de la salud advierten que combatirlos es crucial para nuestra salud.

bulos en salud

Precisamente sobre esta infoxicación sanitaria debatieron cuatro especialistas en la materia en la mesa redonda virtual: ‘Bulos en Farmacia: el farmacéutico comunitario frente a la infoxicación en salud’, que se celebró en el IX Congreso Nacional de Farmacéuticos Comunitarios, organizado por la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (SEFAC).

En esta mesa, , moderada por José Luis Allué, presidente de SEFAC Aragón, La Rioja y Navarra, participó Carlos Mateos, fundador del Instituto Salud sin Bulos en el que colaboran más de 40 sociedades científicas, quien señaló que uno de los grandes problemas de los bulos es que algunos parten de una verdad que distorsionan y pueden llegar a hacerse imparables. En este sentido, subrayó que “no solo debemos protegernos de los virus, sino que también de los bulos ya que pueden llegar a ser más contagiosos que cualquier pandemia”.

En este sentido, Gemma del Caño, farmacéutica especialista en seguridad alimentaria y divulgadora de salud, explicó cómo se generan los bulos. Según Del Caño, partimos de un artículo científico, normalmente en inglés, muy especializado que puede ser complicado de interpretar, y aterriza en la prensa no especializada que coge las conclusiones, las exagera, añade un poquito de sensacionalismo y una pizca de miedo para buscar más audiencia, y ya tenemos fabricado un bulo sobre salud.

Según los datos del II Estudio de Bulos en Salud, los principales canales por los que llegan los bulos son internet y las redes sociales, en el 65% de los casos cada una, seguido por WhatsApp y otras aplicaciones de mensajería, en un 43%; muy seguido de los círculos personales cercanos, en un 41% de los casos. Otro 18% considera que tanto la prensa como la televisión son el origen de los bulos en salud, siendo menor el porcentaje de los que creen que la radio pueda ser esta vía de entrada (un 6%).

El peligro de WhatsApp

La clave del éxito de WhatsApp a la hora de difundir bulos es que quien nos lo remite suele ser una persona de nuestra confianza. Por tanto quien lo envía no lo hace por engañarnos, sino que lo hace con su mejor intención y confiamos”, asegura el fundador de Salud sin Bulos. Sin embargo, el problema viene porque esa persona no es la más formada en salud ni tiene criterio para saber si es o no un bulo, pero contribuye a su difusión.

Otro de los problemas de estos mensajes es que suelen incluir menciones a centros clínicos o de investigación que los avale pero que, muchas veces no existen o si existen sencillamente es mentira que lo avale; de hecho no suelen venir referencias bibliográficas ni enlaces a dichos centros.

Según este especialista, el bulo en salud que se lleva la palma ya que ha sido el más reproducido en los últimos años, son los “supuestos” beneficios que puede aportar el consumo de agua con limón.

En este sentido, Gemma del Caño, destacó los temas sobre los que más bulos de salud se generan: las pseudoterapias, con un 67%; sobre alimentación, un 57%; cáncer, el 40%; efectos secundarios de los medicamentos, 34%; toxicidad de los compuestos, un 29%; y dolor y sexualidad, un 12% cada uno. “Son temas de los que están muy informados los farmacéuticos”, recalca.

¿Quién emite los bulos?

Guillermo Estrada, farmacéutico comunitario y miembro del Grupo de Trabajo de Respiratorio y Tabaquismo de SEFAC, considera que los emisores de la infoxicación en salud se pueden dividir en tres tipos de personas:

  • El ejecutor: persona que solo quieren ver el mundo arder y crear el caos;
  • El tiburón: se aprovechan del caos para su propio beneficio, generan noticias para aprovecharse de la desconfianza, de la incertidumbre y el miedo;
  • Y la cacatúa: se dedican a transmitir sin control y viralizar los bulos sin mala intención.

Carlos Mateos los define como iluminados, algunos de ellos famosos; otros que creen realmente que todo lo natural es sanísimo pero no tienen formación; y los más peligrosos son los profesionales de la salud que difunden bulos. “Sobre todo, hablamos de profesionales de más edad que ya no tienen ninguna relación con la comunidad científica y el tema se le va de las manos”, dice.

No hay que olvidar, –añade– aquellos que buscan el click fácil para promover su sitio web y vender más publicidad. “Así encontramos bulos en medios de comunicación que consideramos serios, titulares que son los mejores acogidos en las redes sociales”.

¿Qué hacer cuando una persona viene con un bulo?

En la propia mesa de debate, Carlos Mateos lanzó la pregunta al aire y los asistentes participantes del congreso votaron sobre esta cuestión. El 96% de los farmacéuticos apostaron por decir que la mejor manera de combatirlo es explicarle a la persona por qué se trata de un bulo. ¿Cuál es la mejor manera de hacerlo? El 79% aseguró que el humor es una de las mejores herramientas para hacerlo.

El farmacéutico Guillermo Estrada expone algunas medidas a tener en cuenta desde el mostrador de la farmacia para combatir los bulos sin herir a la persona que realmente viene con el bulo y se lo cree:

  • No atacar o ridiculizar a la persona a la que se intenta convencer.
  • Tratar de entender por qué alguien difunde una desinformación.
  • Rebatir para convencer, no para quedar bien.
  • Hablar en positivo.
  • Hacer la corrección con argumentos y tacto, no obviarla.
  • Buscar el momento y el lugar adecuado para sacarles de su convicción.
  • Si la persona está muy polarizada, tratemos de convencerle poco a poco y en varias conversaciones, no abandonar.

La labor de la farmacia frente a los bulos

Uno de los grandes problemas de los bulos es que a veces son muy difíciles de revertir. Con la pandemia, en especial durante la primera ola y el confinamiento, “los farmacéuticos nos hemos tenido que convertir en auténticos soldados para poder hacer frente al día a día, siendo los únicos profesionales sanitarios que hemos atendido sin huelgas, sin desatención y sin desabastecimientos ”, asegura Guillermo Estrada.

Según sus datos, la pandemia ha cambiado el consumo de los usuarios incrementándose el uso de las redes sociales y de las fuentes de información en un 51% y 59%, respectivamente. Entre finales de febrero y marzo, el tiempo dedicado al entretenimiento móvil se incrementó en un 40%, y el consumo de publicidad móvil en un 36%. “Además, al día, una persona recibe una media de entre 3.000 y 5.000 mensajes. Todo esto ha hecho que el usuario esté más expuesto a los bulos y tiene un menos control de lo que le está llegando”, explica.

El farmacéutico es el segundo profesional sanitario más valorado y el más cercano al paciente, por lo que tienen la obligación de combatir los bulos en salud y crear un pensamiento crítico, incide Estrada. “Debemos generar salud en la población y si una persona sale con la duda de la farmacia no hemos cumplido con nuestro código deontológico”, concluye.

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Fuentes de información:

Escrito por el equipo de redactores especializados en el ámbito sanitario y con amplia experiencia en contenidos sobre salud y revisados por responsables de las seis entidades que configuran Apoya Tu Salud: Mylan, la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria, la Sociedad Española de Farmacia Rural, la Federación Española de Diabetes y la Asociación de Cáncer de Páncreas. Consulta la Política editorial de Apoya tu Salud.

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