Ventajas y patologías asociadas a su uso frecuente

La mascarilla: lo que nos ha traído y nos ha quitado

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La mascarilla se ha convertido en un accesorio más en nuestra vida. Pese a que ya no existe obligatoriedad de utilizarla en el exterior, aún debemos llevarlas con nosotros para el interior. Las hay grandes, pequeñas, las típicas blancas y azules y de telas estampadas y diversos colores. Sea como fuere las mascarillas también han influido y mucho en nuestra salud, ya que nos han traído cosas buenas y otras que no tanto.

La mascarilla se ha convertido en un accesorio más en nuestra vida, y también han influido y mucho en nuestra salud, ya que nos han traído cosas buenas y otras que no tanto.

Más allá de ser el principal instrumento para evitar contagiar y ser contagiado por el SARS-CoV-2 y otros virus respiratorios, las mascarillas han servido para mejorar algunas patologías respiratorias muy frecuentes entre la población como la alergia. Pero también han empeorado o propiciado otras como la dermatitis atópica, la dermatitis de contacto o el acné.

Las ventajas de la mascarilla

Entre las principales ventajas que han traído las mascarillas destaca que su uso ha disminuido el consumo de medicamentos de rescate y visitas a urgencias de las personas con alergia. Esto es así ya que las mascarillas de protección o FFP (Filtering Face Piece) –que son las recomendadas para las personas alérgicas–, reducen la inhalación de hasta un 80% las partículas de polen, ácaros del polvo, esporas de hongos y epitelios de mascotas.

Estos fueron los resultados de un estudio realizado por el Comité de Expertos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), que concluyó que el uso de mascarillas homologadas reducen hasta un 80% las partículas de pólenes y polvo en el aire inhalado. En ese sentido, constituyen una herramienta eficaz para reducir los síntomas de la alergia.

De hecho, especialistas de la organización señalan que las personas con alergia al polen, incluso, pueden necesitar usar mascarillas durante casi todo el año. En invierno para protegerse de las cupresáceas (arizónica y ciprés), en primavera por el plátano de sombra, el abedul, gramíneas, olivo y parietaria, y en verano por la salsola y la parietaria.

El uso de la mascarilla también se ha asociado, especialmente en las mujeres, a una reducción del uso de maquillaje y otros productos. Esto ha favorecido algunas patologías dermatológicas como acné o rosácea ya que se deja de tapar los poros de la cara con productos que pueden contener excipientes algo grasientos.

Patologías asociadas al uso de la mascarilla

En cuanto a los problemas que ha empeorado o traído consigo la mascarilla, nos encontramos principalmente con la dermatitis atópica. Y es que la mascarilla, al ocluir la mitad de nuestra cara crea un microclima de humedad y calor proclive a desequilibrar la microbiota de la piel causando una inflamación. Si, además, no hay ventilación las personas más sensibles o las que segregan mucha grasa pueden tener más problemas por la proliferación de nuevas bacterias.

De hecho, su uso ha agravado en algunas personas patologías preexistentes como el acné, la rosácea o el eccema seborreico. Incluso, el roce de la propia mascarilla y el contacto con otras sustancias ha podido desencadenar alergias, como han explicado desde la AEDV.

Si bien –aseguran– que se tratan de patologías leves que se producen en personas que ya tenían previamente el problema o aquellas susceptibles a desencadenarlo. Y que son fáciles de tratar y combatir de manera segura.

Otra patología que ha surgido con el uso de las mascarillas ha sido la dermatitis de contacto debida a alérgenos que son frecuentes en las propias máscaras faciales y en las bandas elásticas de las mismas. Esta enfermedad ha aparecido, especialmente, en las personas con alergias cutáneas preexistentes, tal como demostró un estudio del American College of Allergy, Asthma & Immunology (ACAAI) publicado en la revista Annals of Allergy, Asthma & Immunology.

Recomendaciones en pieles sensibles

Con el fin de evitar los problemas dermatológicos causados por las mascarillas, desde el Grupo Español de Investigación en Dermatitis de Contacto y Alergia Cutánea (GEIDAC), proponen  una serie de recomendaciones a tener en cuenta:

  • Evitar el uso de maquillajes
  • Utilizar cremas hidratantes adecuadas para cada tipo de piel y edad
  • Lavar la cara con agua templada y jabones suaves sin fragancias
  • Cambiar de mascarilla si se identifican problemas con un tipo concreto, evitando siempre las más irritantes.

En el caso de piel atópica, los especialistas del Grupo Pedro Jaén, recomiendan que cuando se use la mascarilla se siga una rutina que ayudará a mejorar el problema. Para ello ofrecen algunas consideraciones. La primera de ella es mantener una higiene facial estricta con productos formulados especialmente para pieles sensibles.

Durante el día aconsejan utilizar fotoprotectores que actúen como barrera entre la piel y la mascarilla. Estos productos, aseguran que siguen siendo imprescindibles, ya que siguen ejerciendo  su función frente a los rayos del sol que siguen llegando a la cara. En cuanto a la colocación de la mascarilla, indican que no deben usarse aquellas que queden muy ajustadas sobre la cara y, si es necesario, aflojar las gomas.

Para minimizar las irritaciones que pueda provocar, proponen aplicar un poco de vaselina neutra en las zonas de apoyo: orejas, nariz… Y por la noche consideran esencial aplicar una buena hidratación con productos emolientes y pomadas cicatrizantes en las zonas irritadas, de manera que ayuden a reparar la piel dañada.

 

 

Fuentes de información:

 

Foto: freepick

Escrito por el equipo de redactores especializados en el ámbito sanitario y con amplia experiencia en contenidos sobre salud y revisados por responsables de las seis entidades que configuran Apoya Tu Salud: Mylan, la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria, la Sociedad Española de Farmacia Rural, la Federación Española de Diabetes y la Asociación de Cáncer de Páncreas. Consulta la Política editorial de Apoya tu Salud.

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