Insuficiencia venosa: qué es y cómo nos afecta

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La insuficiencia venosa o síndrome de piernas cansadas es la incapacidad que tienen las venas de las extremidades inferiores para empujar la sangre hasta el corazón. Pese a que afecta a un elevado porcentaje de la población, pocos sabrían decir de qué se trata y qué medidas hay que tomar para prevenirla.

La insuficiencia venosa tiene alto impacto sanitario y socioeconómico.

Esta enfermedad es causada porque las pequeñas válvulas que se encuentran en las paredes de las venas de las piernas fallan. Se trata de un deterioro en los obturadores encargados de abrirse para dejar pasar la sangre que va al corazón, y cerrarse para impedir que la sangre vuelva hacia abajo por la fuerza de la gravedad.

Aunque se trata de una dolencia menor, la insuficiencia venosa tiene un alto impacto sanitario y socioeconómico debido a su alta prevalencia. Según el Estudio DETECT-IVC 2006, el 62 por ciento de los pacientes de Atención Primaria de España padece insuficiencia venosa. Otros estudios apuntan a que son unos tres millones los españoles afectados por esta patología que puede llegar a tener graves complicaciones.

Calambres y hormigueo

Cuando se padece insuficiencia venosa crónica, las paredes de las venas están debilitadas y las válvulas están dañadas, lo que hace que éstas permanezcan de forma continua llenas de sangre, especialmente al estar de pie. También se puede dar como resultado de un coágulo.

Al quedarse la sangre estancada en las piernas, las venas pierden su elasticidad, se filtran líquidos a los tejidos y empiezan los primeros síntomas: pesadez e hinchazón. Otros síntomas de la insuficiencia venosa son dolor intenso, calambres y hormigueos así como la aparición de arañas vasculares y varices.

No obstante, existen diversos factores que agravan enormemente esta condición. Entre ellos destacan la vida sedentaria, permanecer mucho tiempo de pie o sentado, la edad, la obesidad, el embarazo, el consumo de alcohol y tabaco, el estreñimiento, la menopausia…

Prevención 

Por tanto, la mejor manera de manejar esta enfermedad es combatiendo, precisamente, esos factores que la desencadenan o la empeoran. De ahí que las principales recomendaciones sean hacer ejercicio de forma regular, evitar largos periodos con las piernas inmóviles, bajar de peso y tener cuidado con las heridas o las infecciones.

En lo que respecta al tratamiento el más recomendado es la prevención ya que no existe ningún fármaco específico para paliar esta patología.

En cualquier caso, será el médico de Atención Primaria quien ajustará la terapia a seguir según la gravedad de los síntomas de cada paciente, aunque es esencial incluir consejos higiénicos, dietéticos y posturales. Evitar el alcohol, el tabaco, la ropa ajustada, el sobrepeso y el sedentarismo son aspectos claves. También se recomienda mantener una buena hidratación e incluir un mayor aporte de fibra en la dieta.

Ayuda para profesionales

Para ayudar a llegar a un diagnóstico certero, los facultativos cuentan con una guía de ‘Recomendaciones para el manejo de la Enfermedad Venosa Crónica’, avalada por la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y la Sociedad Española de Médicos de Familia y Comunitaria (semFYC).

Por su parte, el farmacéutico es también un profesional que juega un papel destacable en el tratamiento de esta patología. Para ayudarle en esta labor cuenta con un documento de consenso en insuficiencia venosa crónica desarrollado por Semergen y la Sociedad Española de Farmacia de Familia y Comunitaria (SEFAC).

¿Conocías la insuficiencia venosa y sus causas?

Escrito por el equipo de redactores especializados en el ámbito sanitario y con amplia experiencia en contenidos sobre salud y revisados por responsables de las seis entidades que configuran Apoya Tu Salud: Mylan, la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria, la Sociedad Española de Farmacia Rural, la Federación Española de Diabetes y la Asociación de Cáncer de Páncreas.

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Amparo Muñoz Guillán
Amparo Muñoz Guillán

La enfermera comunitaria también es agente de salud. Un saludo