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El farmacéutico con los enfermos crónicos

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La evolución de la medicina y la sociedad, en general, están propiciando un incremento, cada vez mayor, de la esperanza de vida de la población. Sin embargo, esta noticia que a priori es buena, está asociada a otras realidades sociales como el aumento del envejecimiento de la población, las dependencias y la cronicidad de las enfermedades, y el coste que éstas implican.

Esta realidad va a obligar a los sistemas de salud a adaptarse y a desarrollar estrategias que incluyan un acceso equitativo, de calidad y larga duración que, además contribuya a la sostenibilidad del sistema. Unos planes en los que no puede faltar el rol del farmacéutico comunitario como eslabón sanitario fundamental, un papel que, en muchos aspectos, ya está jugando.

Según los últimos datos del Estudio de Acceso a una Atención de Calidad de los Pacientes Crónicos Españoles, los costes indirectos de la cronicidad en discapacidad o dependencia en nuestro país se concentran en la población en edad de trabajar. Un 45% de la población española mayor de 16 años padece al menos un proceso crónico.

La oficina de farmacia es el lugar idóneo en el que desarrollar programas de prevención y tratamiento de estas enfermedades crónicas, ya que los farmacéuticos son unos profesionales que han demostrado mejorar la eficiencia, seguridad y resultados en el uso de los medicamentos.

El farmaceútico en la atención de los pacientes crónicos

Hoy en día, las oficinas de farmacia ya están abordando el problema de la cronicidad. No son pocas las boticas que, en muchas regiones de España, están realizando cribados de enfermedades como el cáncer de colon o el SIDA, patologías cuyas terapias son más efectivas cuanto antes se diagnostican. Y muchas otras realizan pruebas gratuitas para la detección de hipertensión arterial, diabetes, desnutrición o dislipemias propiciando un tratamiento y control más rápido de estas enfermedades.

Servicios farmacéuticos

Los pacientes crónicos, en especial los de mayor edad, suelen ser personas polimedicadas. En este contexto, el SPD (Sistema Personalizado de Dispensación) que se ofrece en muchas farmacias viene a dar una respuesta efectiva. Hablamos de un programa de gran valor para los pacientes, ya que les facilita la toma correcta de sus medicinas y su seguimiento, y para el sistema sanitario puesto que reduce los errores de medicación e incrementa la adherencia al tratamiento.

Otra labor fundamental que desarrolla el farmacéutico es la educación sanitaria de la población, bien en charlas para pacientes o de manera individual. Con una temática variada, esta labor educativa es clave en el control de factores de riesgo claves para muchas enfermedades crónicas como las derivadas del tabaquismo o la obesidad.

Y los servicios farmacoterapéuticos, más conocidos como SFT, son de vital importancia en el control de enfermedades sintomáticas como asma, EPOC o dolor crónico que tienen un alto impacto en la calidad de vida de quienes las padecen. Seguimientos que también se hacen con pacientes con hipertensión, por ejemplo, donde se pueden descubrir problemas relacionados con fallos de efectividad o seguridad de los medicamentos.

En definitiva, hay que mejorar y mucho la estrategia para afrontar la cronicidad en España, ya que según los datos del informe anteriormente mencionado, los pacientes con enfermedades crónicas suspenden con un 4,9 al Sistema Nacional de Salud. Una estrategia en la que se debe potenciar la labor del farmacéutico en la atención del paciente crónico.

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