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Los errores más frecuentes en medicación

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Un error de medicación es cualquier incidente prevenible que pueda causar daño al paciente o dé lugar a una utilización inapropiada de los medicamentos, cuando estos están bajo el control de los profesionales sanitarios o del paciente o consumidor. Incidentes que constituyen un problema de salud pública debido a la repercusión que tienen añadida, tanto asistencial como económica.

Y es que los datos son claros, los errores de medicación ocasionan unas 7.000 muertes cada año en Estados Unidos. Es decir, más de los ocasionados por los accidentes de trabajo. Si bien es cierto que la mayoría de estos errores no producen efectos adversos para los pacientes (solo el 0,9% ocasionan efectos adversos), aunque merman la calidad de la asistencia sanitaria.

En España, no se conocen datos recientes de hospitalizaciones o muertes por esta causa, aunque sí los costes que suponen para el Sistema Nacional de Salud, que ascienden a 1.700 millones de euros anuales, según las últimas cifras oficiales del Ministerio de Sanidad correspondientes al año 2011.

Los errores de medicación son un problema de salud pública que en 2011 generó unos gastos de 1.700 M€ al Sistema Nacional del Salud

Los errores de medicación pueden estar relacionados con la práctica profesional,  con los procedimientos o con los sistemas establecidos, incluyendo fallos en la prescripción, comunicación, etiquetado, envasado, denominación, preparación, dispensación, distribución, administración, educación, seguimiento y utilización. En España contamos con el Instituto para el Uso Seguro de los Medicamentos (IUSM), la delegación española del Institute for Safe Medication Practices (ISMP), una organización sin ánimo de lucro, que está radicada en el Hospital Universitario de Salamanca.

Tomando como referencia incidencias de medicación reportadas al ISMP, las más frecuentes son:

  • Errores por nombres de medicamentos similares: Existen una amplia variedad de medicamentos muchos de ellos con un nombre parecido que puede llevar a confusión. Estos errores pueden verse favorecidos cuando la caligrafía de la prescripción no es clara, por ejemplo. Se producen tanto entre marcas comerciales (p.ej.: Aricept y Azilect, o Sumial y Luminial); entre genéricos (valaciclovir y valganciclovir, o dopamina y dobutamina); como entre marcas y genéricos (p.ej.: Esmerón y esmolol, o Rohipnol y ropinirol).
  • Errores de prescripción: Los errores de prescripción son una causa frecuente de efectos adversos, y se producen como consecuencia del desconocimiento de las características farmacológicas de las medicinas, sobre todo de las interacciones de estos fármacos, o por no ajustar la dosis al paciente. Valga de ejemplo dosis elevadas prescritas a personas mayores o a menores dado que muchas medicinas no tienen una dosificación específica para estos segmentos de población.
  • Errores de seguimiento terapéutico: La falta de un tiempo adecuado en las consultas puede provocar que se puedan producir situaciones en las que los prescriptores no tienen un adecuado seguimiento de los tratamientos de los pacientes, o no indagan lo suficiente para conocer otras terapias que éstos estén siguiendo y que pueden interactuar con las nuevas.
  • Errores por un envase parecido: El aspecto exterior del medicamento también puede inducir a error si tienen un cartonaje y etiquetado muy parecido al de otras especialidades en tamaño, forma y color. En esta situación debe ser el laboratorio el que se implique en la identificación inequívoca y un correcto etiquetado de sus fármacos.
  • Errores por falta de formas de dosificación: También son causa de error en la medicación aquellas medicinas que no tienen presentaciones adecuadas a las dosis normalmente prescritas por el médico. En este sentido, el IUSM considera que la industria debería hacer un esfuerzo por adecuar sus envases a las dosis más ajustadas en función de las características de la población.

Estos errores se pueden ver agravados si los fármacos tiene una dosificación similar; si alguno de ellos es nuevo en el arsenal terapéutico; o .si la receta no es legible –circunstancia que no dejará de existir en el momento en el que esté implantada totalmente la receta electrónica ya que con el sistema informático los medicamentos aparecen listados y si tienen nombres similares pueden aparecer seguidos y mantenerse la confusión.

Siguiendo su filosofía preventiva, el IUSM desarrolló junto al Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) una campaña para evitar y prevenir errores de medicación. Para ello repartieron 68.000 impresos de notificación de errores y 34.000 dípticos informativos a los colegios profesionales. Además, a raíz de la campaña, elaboraron una base de datos con 205 pares de nombres de medicinas similares que pueden llevar a confusión. Un listado que recomiendan consultar por parte de las instituciones sanitarias para que tengan en cuenta aquellos que tienen un riesgo elevado de error.

Otra conclusión muy interesante de esta iniciativa desveló que el 45,4 por ciento de los errores notificados se detectaron gracias a la intervención directa del farmacéutico, evitando de ese modo las posibles consecuencias negativas que pudieran haber derivado de ese error. Un dato que pone de manifiesto que estos profesionales contribuyen a mejorar la seguridad en el uso de los medicamentos.

Foto: cousine4evericks en Flickr

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myriam ramos
myriam ramos

Me parece muy interesante y practico