Cómo afrontar los dolores leves

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El dolor es una experiencia personal que causa malestar. Ante situaciones similares, cada persona lo siente, lo manifiesta y lo afronta de manera diferente, de ahí que sea tan complicado clasificarlo. No obstante, es clave identificar los distintos tipos de dolor con el fin de agruparlos y, lo más importante, tratarlos. Y es que aunque existe una diversidad de medicamentos con los que se puede abordar el dolor, el reto al que se enfrentan a diario los profesionales sanitarios es elegir el tratamiento más adecuado para cada paciente.

Afrontar el dolor leve

Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés), el dolor es una experiencia sensorial, emocional desagradable, asociada a un daño corporal real o potencial. Es decir, una experiencia individual que otros no pueden valorar objetivamente y del que, en ocasiones, es posible que no encontremos la causa.

No obstante, para los médicos resulta fundamental reconocer el dolor de cada paciente, entre otras cosas, porque es uno de los síntomas con los que se van a encontrar con más frecuencia. De acuerdo con los datos que maneja la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), estamos ante la segunda causa de consulta en los centros de salud, y el 50 por ciento de éstas están relacionadas con el dolor crónico.

Tipos de dolor

Como este malestar va unido inevitablemente a la subjetividad del paciente, la descripción que éste hace del mismo es el mejor indicador para clasificarlo. Para ello existen unos criterios que ayudan a identificarlo:

  • Su duración: Si dura menos de un mes y podemos conocer la causa que lo ocasiona (como una quemadura o un traumatismo), el dolor es agudo y se puede tratar. Mientras que si dura más de tres meses se considera enfermedad y se clasifica como crónico.
  • El origen: En función del origen, éste puede ser de tres tipos: nocicéptico somático (que se produce en la piel, los músculos o los huesos), el nocicéptico visceral (que se da en vísceras abdominales y torácicas) y neuropático (proveniente de una lesión nerviosa).
  • Cómo cursa: Si el dolor es persistente a lo largo del día y no desaparece es continuo. Por su parte, se denomina irruptivo cuando empeora en pacientes controlados con dolor de fondo estable.
  • Y su intensidad: Los grados del dolor también sirven para clasificarlo en leve (si permite realizar actividades cotidianas), moderado (si interfiere en esas actividades) y severo (cuando no permite descansar al paciente).

Tratamiento del dolor

Una vez identificado el sufrimiento del paciente hay que tratarlo para evitar el sufrimiento del paciente. En las consultas de Atención Primaria el dolor se maneja desde diferentes perspectivas, ya que además de clasificarlo se aborda la vivencia psicológica del paciente y sus connotaciones sociales y familiares.

Implicar al paciente en la toma de decisiones a la hora de fijar un tratamiento y su seguimiento es otro aspecto fundamental para el éxito de la terapia. De ahí que la relación médico-paciente deba ser estrecha, lo cual es cada vez más fácil gracias a las nuevas tecnologías que nos acercan el médico a casa. La educación en salud también es un pilar fundamental.

Por otro lado, el farmacéutico también juega un papel esencial en el tratamiento del dolor, tanto leve (muchas personas acuden directamente a la farmacia en busca de remedio) como moderado y grave (el seguimiento farmacoterapéutico que realizan los farmacéuticos contribuye al cumplimiento terapéutico y a la mejora del paciente).

En los últimos años, ha habido grandes avances en el estudio de los mecanismos que producen el dolor, de ahí que el tratamiento sea más certero. Existen numerosos medicamentos indicados para su tratamiento. En lo que al crónico se refiere, se toma como referencia para la prescripción la escalera analgésica de la Organización Médica de la Salud (OMS).

En esencia, esta guía contempla tres escalones para el manejo del dolor con medicamentos analgésicos como paracetamol o AINES (antiinflamatorios no esteroideos) en el primer escalón, opioides menores en combinación con analgésicos para el segundo escalón, y opioides mayores como último remedio en caso de que no se haya controlado.

Escrito por el equipo de redactores especializados en el ámbito sanitario y con amplia experiencia en contenidos sobre salud y revisados por responsables de las seis entidades que configuran Apoya Tu Salud: Mylan, la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria, la Sociedad Española de Farmacia Rural, la Federación Española de Diabetes y la Asociación de Cáncer de Páncreas.

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