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Consejos para que la cistitis no te amargue el verano

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El verano, además del calor, las vacaciones y el relax, también es época de cistitis o infecciones en las vías urinarias, tal como se ha demostrado científicamente. Los bañadores mojados, el agua fría o el aumento de relaciones sexuales puede justificar el incremento de esta enfermedad en los meses veraniegos. Tomar ciertas precauciones nos ayuda a evitar sufrir esta molesta enfermedad.

La cistitis, una infección más probable en verano

La cistitis es una infección en el tracto urinario, normalmente causada por microbios, hongos o bacterias, que afecta a las vías urinarias, aunque la infección se puede producir también por la sangre, en cuyo caso afectaría directamente a los riñones. Centrándonos en las primeras, las más corrientes son las causadas por una bacteria denominada Escherichia Coli que entra por la uretra y llega hasta la vejiga causando una infección que, en ocasiones, puede llegar hasta los riñones. Hay veces en que la persona afectada puede expulsar la bacteria a través de la orina, aunque no ocurre siempre. La cistitis es una enfermedad que afecta al doble de mujeres que de hombres. Según un estudio español publicado en BMC Urology, el 37 por ciento de las mujeres padecerá cistitis a lo largo de su vida y, de éstas, la mitad se producen ahora, en verano. ¿Los síntomas? presión en la parte inferior de la pelvis, dolor o escozor al orinar, necesidad urgente de ir al baño, y micciones escasas, dolorosas y frecuentes.

5 consejos para prevenir la cistitis en verano

Algunos factores que alteran la flora regional y predisponen a padecer más cistitis en verano son: la humedad, el aumento de las relaciones sexuales, y el agua de las piscinas. En este sentido, existen algunas recomendaciones a tener en cuenta para no contraerla:

  • Hidratarse. Beber muchos líquidos, principalmente agua, además de ayudar a que estemos más hidratados y bajemos las probabilidades de un golpe de calor, conseguiremos eliminar, de forma más rápida, las posibles bacterias que estén en el tracto urinario.
  • Evitar la humedad en los bañadores y el agua fría de las piscinas, un buen caldo de cultivo para las bacterias ya que se dan tres circunstancias: humedad, calor y falta de oxígeno.
  • Orinar después de las relaciones sexuales. Es importante vaciar completamente la vejiga después de haber mantenido relaciones de pareja de modo que se expulsen todas las posibles bacterias que estén en la zona íntima. Este tipo de contacto íntimo incrementa el riesgo de infección.
  • Mantener una adecuada higiene íntima. Limpiarse de forma correcta y utilizar los jabones adecuados.
  • Utilizar ropa interior de algodón y evitar que esté muy ajustada.

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