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La consulta de Primaria, un lugar de detección de la violencia de género

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La violencia no se limita a la guerra o a los parques solitarios o a los callejones oscuros. Para muchas personas el lugar menos seguro es su propia casa. Y no se trata de un hecho aislado ni de estar en el momento o el lugar equivocado: la violencia de género en el entorno de la pareja es crónica, progresiva y muchas veces, mortal. En ocasiones, el médico de familia es un eslabón importante en la detección de esa violencia de género.

Detección de la violencia de género en la consulta de Atención Primaria
Dr. Carlos San Martín
Dr. Carlos San Martín
Coordinador del Grupo de Trabajo de Sexología de SEMERGEN

Este problema afecta a mujeres para quienes el miedo es su forma de vida: miedo a los insultos, a los golpes, a las humillaciones. Miedo a decir y a no decir, miedo a pensar y a no pensar. En definitiva, miedo a vivir. Una violencia cuyo único factor de riesgo es ser mujer, porque se basa exclusivamente en el machismo del agresor, que desde su idea de supremacía como hombre se cree con el derecho al poder y al control sobre su pareja.

Un hombre débil que se esconde en el machismo que la sociedad aún le permite para abusar, violentar o agredir a su pareja de forma insaciable y constante. Y la verdad es que esta violencia acaba enfermando a la víctima, expuesta a veces durante muchos años a este escenario e incapaz de salir porque el agresor se ha encargado de inocularla el miedo, la culpa, la vergüenza y la indefensión.

Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que aproximadamente el 23% de las mujeres de nuestro entorno sufrirán violencia por parte de su pareja o expareja en algún momento de sus vidas. Pero, además, como esa violencia ocasiona un problema de salud importante, el resultado es que las mujeres víctimas de malos tratos acuden un 20% más a consultas que aquellas que no los sufren. Pero solo un 5% de los casos de violencia de género denunciados son detectados desde Atención Primaria.

Sin embargo, las mujeres que sufren violencia de género tienen un problema de salud que va más allá de las lesiones producidas en cada agresión, lo cual hace que acudan con frecuencia a los servicios sanitarios, y que no siempre lo hagan presentando las lesiones propias de los golpes. La situación mantenida de violencia genera una serie de problemas crónicos de salud en el plano físico y en el psíquico que deben ser conocidos para poder identificar a las mujeres y desarrollar una buena atención.

 

la población, la Atención Primaria resulta el nivel asistencial más favorable para que las mujeres puedan atreverse a compartir su experiencia de maltrato.

 

Como puerta de entrada al sistema sanitario y servicio asistencial más próximo y continuado para la población, la Atención Primaria resulta el nivel asistencial más favorable para que las mujeres puedan atreverse a compartir su experiencia de maltrato.

El médico de Atención Primaria puede detectar con cierta facilidad, a través de una serie de señales bien conocidas, que su paciente pueda estar expuesta a una situación de violencia, y acompañarla en esos primeros momentos hasta que sea derivada a un servicio más especializado.

Esta labor de detección y atención que se puede hacer desde la Medicina de Familia es clave para mejorar la respuesta sanitaria y la situación social de la violencia de género. De hecho, desde la OMS, han elaborado un Manual formativo para profesionales clínicos con el fin de que les ayude a detectar y a tratar a esas mujeres que han sido objeto de esta violencia.

Pero el riesgo de ser mujer se manifiesta más allá de las relaciones de pareja y se sufre a través del comportamiento de otros hombres y sociedades machistas en forma de abusos sexuales, acoso en el trabajo, desigualdad de salarios y oportunidades, mutilación genital femenina, trata sexual, matrimonios forzados y algunas formas más de vulneración de los derechos humanos de las mujeres.

Sólo desde la redefinición de los roles familiares y sociales, desde la superación del machismo como modelo cultural y social, desde la eliminación del abuso de poder como forma de relación familiar, desde el compromiso político y social y desde el afrontamiento decidido de esta vergonzosa forma de violencia conseguiremos dejar en el pasado tantos siglos de silencio.

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