Octubre, mes de la Artritis

La artritis reumatoide, de A a la Z

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Artritis es una palabra muy conocida que todo el mundo cree que sabe lo que significa, sin embargo, en muchas ocasiones se confunde con la artrosis. Ambas son enfermedades reumáticas, pero no son iguales, no afectan de la misma manera, no se tratan igual y no tienen las mismas consecuencias. En el mes de la artritis, en este artículo nos hemos propuesto descifrar de forma sencilla qué es la artritis reumatoide para tener claro el concepto, conocer sus síntomas, sus posibles tratamientos y cómo mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Artrits de la A a la Z: síntomas y tratamientos.

¿Qué es la artritis?

Empecemos por el principio. La artritis es una enfermedad inflamatoria autoinmune que afecta a las articulaciones causando dolor y rigidez por culpa de la propia inflamación; unos síntomas que suelen aparecer por la mañana, o después de periodos de reposo prolongados.

La artritis reumatoide (AR) es la forma de artritis crónica más común, pudiendo afectar entre un 0,3% – 1% de la población mundial independientemente de factores como la raza o el clima, aunque sí hay diferencias respecto al sexo o la edad de los pacientes.

Además de ser más frecuente entre los cuarenta y los sesenta años, la proporción en cuanto a género es de tres mujeres por cada hombre. En España, se calcula que afecta, aproximadamente, a unas 200.000 personas, según los datos del último estudio EPISER elaborado por la Sociedad Española de Reumatología (SER).

¿Por qué tengo artritis reumatoide?

A pesar de los grandes avances médicos, y los fármacos que ayudan a combatir la enfermedad, se desconoce la causa de la misma. No obstante, se sabe que es autoinmune, es decir, que se produce porque el sistema inmune (que es el encargado de defender de agentes externos como bacterias y virus) ataca a las articulaciones produciendo inflamación y daños en las mismas.

A pesar del desconocimiento que rodea esta patología, se sabe de posibles factores que podrían aumentar la posibilidad de padecer artritis reumatoide. El hecho de que haya más mujeres que hombres con AR pone de manifiesto que las hormonas juegan un papel importante en la aparición de la enfermedad.

También se sopesa la posibilidad de que algunos microorganismos, como ciertos virus, o los gérmenes causantes de la enfermedad periodontal, pueden ser desencadenantes de esa respuesta autoinmune. Además de mantener una higiene bucodental adecuada, el único factor ambiental conocido que puede contribuir a la aparición de la artritis reumatoide – y que está en nuestra mano cambiarlo – es el tabaco.

La AR no es una enfermedad contagiosa, pero sí que existe un factor genético que puede favorecer su desarrollo. Tampoco se considera una enfermedad hereditaria. No obstante, los familiares directos de una persona con esta patología tienen más probabilidades de tenerla, pero siguen siendo bajas.

¿Cómo va a afectar la artritis a mi vida? Síntomas de la enfermedad

Aprender a identificar los síntomas es crucial para poder diagnosticar a tiempo la enfermedad y adaptar tu vida a las nuevas circunstancias. Estos síntomas pueden manifestarse de manera amplia y variada. Abarca desde formas leves hasta otras más graves que pueden llegar a acortar la esperanza de vida de los pacientes que lo sufren.

Las manifestaciones principales de la artritis reumatoide consisten en dolor e inflamación en las articulaciones. También es común la rigidez o entumecimiento articular tras un reposo prolongado. Estos síntomas producen dificultad para moverse y poder desarrollar con naturalidad los quehaceres de la vida cotidiana.

Las primeras articulaciones que se pueden ver afectadas por esta enfermedad son los nudillos de las manos, las muñecas y los pies (con frecuencia de forma simétrica). También puede afectar a otras zonas como rodillas, codos, hombros, tobillos, etc. Incluso puede afectar a la columna vertebral a la altura del cuello. Otros síntomas asociados a la artritis reumatoide son el cansancio, la falta de apetito, pérdida de peso o, incluso, febrícula (sensación de fiebre leve).

También pueden aparecer bultos conocidos como nódulos reumatoides debajo de la piel en zonas próximas a las articulaciones. El tamaño de estos nódulos es variable y suele aparecer en zonas de presión como los codos, antebrazos, dedos de las manos y tendón de Aquiles. De forma excepcional, pueden aparecer en el interior del organismo, en los pulmones, en el corazón o los ojos.

El diagnóstico, cuanto antes

Es frecuente que la artritis reumatoide se confunda con otras patologías como artrosis, lupus eritematoso, artritis psoriásica, gota o algunas infecciones por virus. De ahí la importancia de clarificar el diagnóstico de forma precoz es básico para tratar la enfermedad antes de que las consecuencias de la misma sean irreversibles. Tratando la enfermedad a tiempo se podrá controlar la inflamación de las articulaciones e, incluso, conseguir la remisión de los síntomas de la enfermedad.

Existen muchas pruebas para poder hacer el diagnóstico: análisis de sangre, radiografías…, pero ninguna es realmente concluyente, no existe una prueba reumática como tal, dado que estas pruebas no indican la presencia o no de la enfermedad.

Por tanto, el diagnóstico se debe realizar tras un minucioso estudio clínico del estado físico y los síntomas del paciente. Tan importante es ponerse en manos de un reumatólogo que conozca bien la enfermedad, como que el paciente sepa aportar información útil sobre los síntomas que siente.

¿Qué es la artrisis reumatoide?. Un video de la Sociedad Española de Reumatología que aporta una serie de consejos para los pacientes artríticos.

Tratamiento y seguimiento de la AR

El objetivo principal del tratamiento es reducir la inflamación y dolor articular y retrasar o prevenir el daño irreversible de las articulaciones. Dependiendo de la intensidad y extensión de los síntomas, el tratamiento puede variar.

Existen diferentes opciones de tratamiento que incluyen fármacos que se pueden combinar de diferentes maneras dependiendo de la gravedad de la enfermedad y las características particulares de cada paciente:

  • Tratamientos sintomáticos: Solo controlan los síntomas, actúan sobre el dolor. Este grupo de medicamentos lo conforman los analgésicos y los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).
  • Fármacos modificadores de la enfermedad o FAMEs: Teniendo un efecto más profundo sobre los mecanismos de la enfermedad, es la base de la terapia. Pueden ser medicamentos tradicionales o los biológicos o biosimilares.
  • Corticoides: Se trata de un medicamento que se encuentra a medio camino entre los dos tratamientos anteriores. Comparte efectos antiinflamatorios del tratamiento sintomático, y otros más complejos similares a las de los FAMEs.

¿Qué complicaciones puedo encontrar por el camino?

Gracias a los avances médicos y tecnológicos, con un diagnóstico precoz y la utilización de los fármacos modernos, la gran mayoría de las personas con AR pueden llevar una vida prácticamente normal.

Hoy en día, es poco frecuente que el deterioro de las articulaciones llegue a tal grado que provoque una discapacidad no controlable por el tratamiento. En estos casos, siempre que lo vea adecuado, el especialista puede recomendarle al paciente reemplazar toda la articulación por una prótesis o la corrección quirúrgica de algunas deformidades en las manos o en los pies. Los más habituales y con los mejores resultados tras la operación, son los de cadera y de rodilla.

Es muy importante que, las personas con artritis reumatoide, aprendan a convivir con la enfermedad y se mantengan en las mejores condiciones de salud posibles. Siguiendo estas recomendaciones, su calidad de vida mejorará.

El apoyo externo es fundamental

En ocasiones, bien sea por vergüenza o miedo a ser rechazados, los pacientes ocultan su enfermedad en vez de buscar apoyo, tanto en su ámbito familiar, como laboral.

Las repercusiones físicas y emocionales de la artritis reumatoide varían de una persona a otra dependiendo de diferentes factores como: la gravedad de la enfermedad, la actitud del paciente ante la misma, la disposición para intentar adaptarse a su nueva situación y al apoyo que reciba de su entorno.

Uno de los pilares más importantes en la vida de un paciente con esta enfermedad, lo constituyen las asociaciones de pacientes. En España, contamos con numerosas entidades dedicadas a prestar ayuda a estos pacientes, además de contar con la Coordinadora Nacional de Artritis (ConArtritis) que agrupa a la mayoría de ellas, y en la que los pacientes pueden encontrar numerosos recursos que le ayudarán en su convivencia diaria con la enfermedad.

Por otro lado, los amigos y familiares de una persona con artritis reumatoide son tan importantes como el apoyo que puedan prestar, tanto físico como emocional -comprendiendo y aceptando las limitaciones-.

 

Fuentes de información:

Para elaborar este artículo hemos utilizado información de:
· Inforeuma
· La Sociedad Española de Reumatología
· ConArtritis

 

Foto: Freepik

Escrito por el equipo de redactores especializados en el ámbito sanitario y con amplia experiencia en contenidos sobre salud y revisados por responsables de las seis entidades que configuran Apoya Tu Salud: Mylan, la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria, la Sociedad Española de Farmacia Rural, la Federación Española de Diabetes y la Asociación de Cáncer de Páncreas.

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