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Cómo actuar ante un golpe de calor

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El cambio climático está derivando en unos veranos muy calurosos en los que es fácil que el termómetro sobrepase los 40 grados. Estas altas temperaturas son propicias para que se sucedan los golpes de calor que pueden causar problemas de salud que van desde un corte de digestión hasta lesiones cerebrales, el coma o, incluso, la muerte. Por ello se hace imprescindible identificar esos golpes de calor, prevenirlos y, si se diera el caso, combatirlos.

Prevenir y actuar ante un golpe de calor

Se considera golpe de calor cuando la temperatura del cuerpo humano sobrepasa los 40 grados, tres o cuatro más de los que se consideran normales. Esta elevación de la temperatura corporal se produce en el momento en el que los mecanismos que utiliza el organismo para refrigerarse, como son el sudor y la respiración, pierden su capacidad para eliminar el calor.

Por ese motivo es importante aprender a identificar los principales síntomas de un golpe de calor, entre los que se encuentran el cansancio físico, dolor de cabeza, sensación de mareo, sequedad en la boca, taquicardias y malestar general.

Para poder identificarlos en otra personas que no comprenda lo que le pasa –como puede ser el caso de personas de más avanzada edad o niños pequeños–, se hace fundamental estar atento a cualquier comportamiento extraño que puede manifestarse en forma de alucinaciones o convulsiones. Puede, incluso, llegar a perder el conocimiento.

Cómo actuar ante un golpe de calor

Si estamos ante un golpe de calor es importante actuar con la mayor diligencia para tratar de aminorar la temperatura corporal. Para ello es importante seguir cuatro sencillas pautas:

  1. Colocar al paciente en un ambiente fresco y a la sombra. Se puede utilizar un ventilador para aumentar el efecto de refrigeración, pero evitar los aires acondicionados.
  2. Intentar bajarle la temperatura con paños mojados o baños de agua tibia.
  3. Ofrecerle líquidos para beber e hidratarle. Si es posible con sales y en pequeñas cantidades aunque frecuentemente.
  4. Y llamar a los servicios de urgencias o trasladar al afectado a un hospital.

Cómo prevenir un golpe de calor

Una vez que sabemos cómo debemos actuar ante un golpe de calor, lo mejor es prevenirlo. Para ello, durante los meses más calurosos, debemos ingerir líquidos de forma continua, incluso aunque no se tenga sed, y refrescarse a menudo. Es fundamental mantener el cuerpo hidratado por dentro y por fuera.

Hay que protegernos del sol: evitar las exposiciones directas y prolongadas, aplicarnos protectores solares, evitar hacer ejercicio físico en las horas de más calor (entre las 12:00 y las 16:00), cubrir la cabeza con un sombrero o una gorra siempre que estemos al aire libre, y vestir ropa ligera. También hay que evitar las comidas calientes y abundantes que hacen las digestiones más pesadas.

No hay que olvidar que todos los años se produce algún fallecimiento por un golpe de calor, por ello, es importante tomar en serio estas precauciones que, aunque de sentido común, muchas veces no se aplican.

Especial cuidado se debe tener con la población considerada de mayor riesgo como es el caso de las personas mayores, niños, enfermos crónicos y embarazadas, ya que son personas que pueden no tener compensados los mecanismos de su organismo para eliminar el calor.

En cualquier caso, no debemos olvidar que un golpe de calor nos puede dar a cualquiera y debemos estar preparados. En verano también hay que cuidar la salud.

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